¿Conoces al niño que recorre todos los días una hora de camino para estudiar? Se llama ulises y su historia es fascinante. No te la puedes perder así que presta mucha atención.

Cuando se quiere lograr algo no hay obstáculos que te lo pueda impedir. Inspírate con este niño alcanzar tus sueños.¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final…

El viaje de Ulises

Imagen de lanacion.com.ar

La travesía de Ulises es la de todos y cada uno de los chicos de este pedazo de los valles calchaquíes salteños: salgan de Punta del Agua o bien de Potrero, o bien bajen de Cerro Negro o bien La Falda.

Le dan vida por un rato a esos caminos solitarios, donde jamás llegó la señal de teléfono ni Internet, donde acceder al agua demanda un esmero diario, y donde los paneles solares dan energía por un puñado de horas que hay que aprender a dirigir.

A las ocho y  cuarenta, Ulises se pone en marcha, y enseguida levanta un palo del suelo. Sale de la senda de tierra y corta camino por un camino. Pasa delante de un caballo que pasta, de una capilla de adobe, y de una casa afín a donde vive con su familia.

Está anubarrado. Solo se oyen los pájaros. Ulises se aproxima a una acequia de cemento, angostísima. «Si pones aquí una botella, junta mucha agua», afirma, mientras que apunta de qué forma corre por el canal.

Mete en forma vertical el palo que aún lleva en la mano, y desaparece abajo del agua. Se sonríe y dice: «Mira no llega a tocar el fondo». O sea, hay mucha agua. Y eso no pasa siempre y en todo momento.

Esa acequia es exactamente la misma que nutre los riegos de las verduras y frutas que plantan su madre y su abuela, y exactamente la misma que da agua a la manguera que llega hasta el frente de su casa.

Ulises mira al frente y retoma el paso. Se mete entre unos arbustos, un camino sólo perceptible para el ojo avezado. Ahora baja una cuesta con facilidad, y llega a la orilla del río.

Se oye el fluir del agua. Salta un primer riacho y luego un segundo. Apenas se moja las zapatillas.

Acelera el paso como si la escuela tuviera un imán. Son las 9.20 y Ulises levanta las manos de alegría cuando cruza la reja y ve a sus amigos Juan y Marcos que se acercan.

Y porque además todavía faltan unos minutos para que sirvan el mate con tortas fritas.

Vía

¿Qué opinas de la travesía de este niño? Espero tu opinión en los comentarios.

Gracias por visitar la página 🙂 Comparte Con Todos Tus Amigos Y Familiares.