¡Hola amante de las historias! Te aseguro que después de que veas la historia de este hombre, vas a quedar totalmente indignado con él y sus asquerosos acciones.

Un hombre violó a una niña y tuvo apenas unos meses de cárcel, luego de haber salido se convirtió en sacerdote y violó a otra.

Después de que hayas terminado de mirar toda la información, sabrás que en México las leyes no son tan consecuentes con los violadores.

¿Quieres saber más al respecto? Entonces quédate con nosotros y no olvides contarnos tu opinión en los comentarios. 

Sacerdote y pedófilo

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Olga Lilia Tovilla Madrigal, nunca pensó que el seminarista que abusó sexualmente de su hija de ocho años, detenido, sentenciado y quien obtuvo condena de ocho meses de cárcel.

Este acabaría siendo sacerdote católico y diez años después sería de nuevo detenido por violar a una pequeña de once años.

El caso se remonta al quince de junio de dos mil siete en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, situada en la colonia Colinas de Oriente.

Es ahí donde las pequeñas tomaban sus clases de catecismo y el seminarista Julián Quino Velasco, de treinta años y perteneciente a los Misioneros de Guadalupe, llegó desde el Estado de México para ofrecerles un curso de baile.

Ese día eligió a la hija de Olga Lilia invitándole a ir a la casa de una famosa del individuo.

La pequeña tras lo sucedido le contó lo ocurrido a su madre, quien interpuso una demanda penal y también comenzó una larga batalla por la justicia, después de efectuarse las pruebas periciales que confirmaban la agresión.

Un par de meses después se liberó la orden de aprehensión por el delito de abuso sexual, más Quino Velasco escapó a la Ciudad de México.

Luego de tres meses después y pese a que movieron a Quino Velasco por múltiples estados, fue detenido merced al pormenorizado trabajo policial de inteligencia.

Después de que pasaron los meses de la condena, Olga pensó que este seminarista no podría llegar a convertirse en sacerdote. Pero para su mayor equivocación no fue así.

A lo largo de la madrugada del veinte de mayo, el sacerdote encerró en una habitación a una pequeña de once años que asistía a los retiros espirituales de la parroquia y la violó.

La menor pudo después telefonear a su madre, de nombre Maribel, y fue cuando las dos asistieron a la comandancia municipal a denunciar los hechos.

Fue entonces que el Ministerio Público de Amecameca detuvo al sacerdote, quien de nuevo fue preso por el delito de abusos sexuales contra una menor.

Fuente: laverdadnoticias

Es impresionante como las autoridades ignoraron a este hombre y debido a su pequeña condena tuvo la oportunidad de volver a violar a otra niña. ¡Exigimos la cadena perpetua o pena que represente la gravedad de su acción!