¡Hola amigo! Te aseguro que después de que veas la historia de este sacerdote que fue condenado al infierno, vas a quedar totalmente sorprendido.

Un sacerdote llamado Steven Scheier no sentía la fe dentro de su trabajo como miembro de la iglesia y de Jesús y tuvo que vivir una experiencia para cambiar.

La buena noticia es después de que hayas terminado de ver la información podrás reflexionar sobre tu fe y la constancia con que la practicas.

¿Quieres saber más al respecto? Entonces quédate con nosotros y no olvides contarnos tu opinión en los comentarios. 

Visito el infierno pero volvió.

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A lo largo de doce años el Padre Steven Scheier se preocupó más de lo que el resto pensaban de él, que de su ministerio sacerdotal.

Para el Padre Steven Scheier la misa no tenía un significado singular. Además incumplía los mandamientos y faltaba a sus principios como sacerdote.

El dieciocho de Octubre de mil novecientos ochenta y cinco fue a Wichita, aproximadamente a ciento treinta o ciento cuarenta kilómetros de distancia.

Hizo el viaje por la carretera ochenta y seis. El Padre Scheier fue a ver a un sacerdote sobre algo que había sucedido en la parroquia de Wichita.

Salió por la mañana y retornó por la tarde. En el recorrido de regreso, mientras que adelantaba a un camión, se vio implicado en un accidente de frente con una camioneta en la que iban tres personas que radicaban en Houston, Texas.

Debido al accidente y la fractura que tuvo en el cráneo, quedó inmóvil y hospitalizado nadie pensó que podía sobrevivir a dicho evento. En abril fue dado de alta y todo regresó a la normalidad.

Un día entre semana mientras leía un versículo de la biblia algo inexplicable le sucedió, la página se volvió lumínica, se amplió y se aproximó hacia él. Sintió un enorme sobresalto y acabó la misa como pudo.

En ese instante recordó una charla que tuvo lugar poquísimo tras el accidente. Él no vio a absolutamente nadie más sí escuchó las voces las cuales decían lo siguiente:

Te amo, acércate.

«Tu sentencia es el infierno por toda la eternidad.»

El padre contestó:

«Si señor, lo se.»

Luego de eso escucho una voz femenina que decía:

«Hijo, por favor, ¿puedes perdonar su vida y su alma inmortal?» El Señor contestó: «Él ha sido sacerdote por doce años para sí mismo y no para Mí. Dejemos que coseche el castigo que merece».

La voz de la mujer contestó:

«Pero Hijo, si le damos gracias especiales, entonces veamos si da frutos; si no, hágase Tu Voluntad».

El padre sintió el amor y la misericordia cuándo escucho:

«Madre, es tuyo».

El padre Steven no sentía devoción singular por la Virgen, y desde ese instante comenzó a tenerla siempre presente en su corazón. Se dio cuenta que le va a tomar toda la vida ser el sacerdote que ha de ser.

Fuente: pildorasdefe

A partir de esta milagrosa experiencia el padre cambió su vida en la totalidad y se convirtió en el sacerdote ejemplar que siempre debió ser.