¿Sabes cómo reaccionar ante una pataleta de un niño? Es bueno que aprenda a manejar este comportamiento que forma parte del desarrollo de su hijo.

De repente, el bebé que parecía tranquilo unos meses atrás, grita, se arroja al suelo y provoca los más diferentes sentimientos en usted, de la vergüenza a la rabia, pasando por la voluntad de reír. Quédate con nosotros hasta el final…

Lidiar con una rabieta no es fácil.

En una encuesta realizada en el sitio Crecer, el sesenta y tres por ciento de los ciento cincuenta y ocho participantes afirmaron que los hijos hicieron más rabietas entre dos y cuatro años.

Es a esa edad que los niños prueban los límites de los padres y ante la frustración de un NO, lloran, gritan, se tiran al suelo. Todo esto porque no aprendieron a lidiar con esa sensación.

Si su hijo supera los seis años aun teniendo ataques de pataletas constantes, es mejor buscar la ayuda de un especialista.

Las pataletas suceden porque los niños todavía no tienen madurez suficiente para lidiar con la frustración y acaban explotando. Esta explosión viene en forma de llanto incontrolable, gritos y movimientos intensos difíciles de contener.

A veces, los niños están probando el límite de los padres. Otras veces, la pataleta es sólo una solicitud de ayuda inconsciente para tratar con el sentimiento de frustración.

No existe una fórmula infalible para manejar una pataleta. Todo depende del niño, de la edad y de la situación. Pero algunos consejos pueden ayudar en este desafío.

Si el niño está en un lugar peligroso, sin importar los gritos, sáquelo de inmediato.
No olvide que usted sirve de modelo para su hijo y cuanto más tranquilo quedarse, más rápido la situación se va a resolver.

No grites, nunca golpee a su hijo, desvíe el foco del niño, evite conversar mucho. Mejor hablar menos y actuar más.

Cuando perciba que ya se calmó, dele un abrazo muy grande para mostrarle que está bien.
Una familia tuvo una actitud inusitada: cuando el niño de un año y medio se arrojó al suelo a los llantos, todos resolvieron copiarlo.

Cuando todo el mundo se echó al suelo igual a él y empezó a llorar, el niño se detuvo y se quedó mirando con una cara de ¿qué está pasando aquí?

Vía

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