¡Hola Amante de las historias! No se puede negar que nunca dejan de generar impacto los casos que comienzan con un síntoma »simple» y después acarrean terribles malestares.

El protagonista de esta historia tenía un abultamiento en el cráneo, después el diagnóstico médico dejó impactado a todos. Quédate hasta el final para conocer todos los detalles y Compártela con tus amigos para que estén enterados.

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¡Lo que comenzó como un abultamiento en la cabeza, terminó siendo grave!

En las últimas vacaciones de verano, una familia estadounidense estaba preparada para salir de viaje hacia las hermosas playas de Costa Rica.

Al momento de empacar, Jennifer siempre estuvo muy atenta a guardar algunos medicamentos comunes, lociones y sobre todo los indispensables repelentes de insectos…

En el segundo día de viaje, uno de los hijos de Jennifer, Andrew (el más pequeño) le dijo que sentía algo extraño en su cabeza y cuando ella lo tocó sintió »un bulto»…

En principio ella pensó que había sido por el ataque de algún insecto y le aplicó una de sus lociones. Sin embargo eso no tuvo efecto y al poco tiempo el abultamiento le comenzó a generar comezón al niño.

En vista de que la situación se estaba descontrolando, decidieron ir al »servicio médico» del hotel donde le prescribieron antibióticos que servirían para tratar una »supuesta infección». Pero dos días después del tratamiento, seguía sin mostrar el mínimo de mejora.

Una noche, toda la familia salió de paseo pero debido al malestar, Andrew se quedó con Jennifer viendo televisión. Cuando ambos estaban sentados en el sofá, él sintió que algo se movía dentro del abultamiento y cuando le pidió a su madre que se fijara ella vio algo parecido a un gusano…

En ese momento se asustaron muchísimo y llamaron al servicio de taxis para ir a un hospital cercano… Fue allí donde los médicos confirmaron que un insecto había puesto una larva en la cabeza de Andrew y eso era lo que se movía y comenzaría a crecer.

Al parecer el insecto que nunca se sabrá cuál fue, depositó una especie de larva perteneciente a la familia »Oestridae» y estas se alimentan de otros organismos para hacer el depósito de sus huevecillos. Por eso la herida generó un gran abultamiento y cuando la larva estaba más grande, se manifestó.

El profesional en medicina que atendió el caso de Andrew comentó que nunca había visto algo igual pero llevó a cabo el procedimiento indicado para extraer el animal y prescribió algunas cremas para que cicatrizara la herida en la cabeza del pequeño.

¡Jennifer quiso que se diera a conocer la inusual historia de su hijo para que otras madres estén advertidas sobre la importancia de proteger a los niños de los insectos de pies a cabeza!

Aunque es un hecho que algunos accidentes no se pueden evitar, siempre es necesario conocer diversas experiencias para saber cómo podríamos mantenernos más »seguros» en diversos espacios.

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ML
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