¡Hola Amante de las historias! En 1964 el matrimonio Reimer recibió una gran noticia. ¡Iban a ser padres de gemelos!

En 1965 nacieron los pequeños, que se encontraban en perfecto estado de salud, pero por desgracia, el futuro que tenían por delante no sería tan bonito como esperaban. ¡Quédate hasta el final para que conozcas el desenlace de la historia y No olvides Compartirla con tus amigos!

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Tan solo unos meses después del nacimiento de Bruce y Brian Reimer, los médicos detectaron que los pequeños tenían un defecto que les impedía orinar con normalidad por lo que procedieron a intervenirlos quirúrgicamente.

Desafortunadamente, el bisturí eléctrico que usaron en la intervención falló y como consecuencia, el pene de Bruce quedó destrozado. Por eso, los padres de los pequeños decidieron no operar a Brian.

Unos meses después, la familia comenzó a visitar a un psicólogo experto en cambios de sexo, John Money. El psicólogo estaba seguro de que la biología no era la encargada de determinar nuestro género sino que era la educación y el entorno los que lo hacían. Por esa razón, recomendó a los padres operar al pequeño y criarlo como si fuera una niña.

Y eso es lo que hicieron. Cuando Bruce tenía 17 meses fue sometido a una operación en la que le reconstruyeron los genitales para darles forma de vagina y cambiaron su nombre por el de ”Brenda”.

La niña se desarrolló con normalidad y no presentaba ningún problema ligado a su cambio de género. Aunque sí presentaba ciertas características masculinas (como una fuerza superior a la de sus compañeras) no parecía que estas fueran un condicionante para la pequeña. Por lo que el psicólogo Money concluyó que su experimento había sido todo un éxito.

Pero con la llegada de la pubertad todo cambió; la pequeña empezó a presentar cuadros depresivos con intentos de suicidio por lo que los padres de Brenda decidieron contarle la verdad.

Ahora Brenda era consciente de lo que le pasaba y decidió recuperar la identidad que le pertenecía. Se sometió a cirugía de nuevo para reconstruir sus genitales masculinos y cambió su nombre por el de David Reimer.

Gracias a ello, David rehizo su vida. Se casó y a pesar de que no podía tener hijos, no dudó en tratar a los de su esposa como si fueran suyos.

Pero parece que en la mente de David las cosas no iban del todo bien, todavía padecía grandes depresiones y el problema se agravó cuando su hermano Brian murió de sobredosis. Para David, la vida se hizo insoportable, por eso decidió quitarse la vida en 2004, cuando tenía 38 años.

Esto nos demuestra que los experimentos con seres humanos son extremadamente peligrosos, que pueden dañar la psique de una persona hasta el punto de destrozarle no solo la vida presente, también la futura.

Afortunadamente, a día de hoy ya no se pueden realizar operaciones de cambio de sexo hasta que el paciente ha alcanzado la pubertad y ha decidido hacerlo por sí mismo. Cada cual tiene su identidad de género y tiene derecho a decidir sobre ella, pero es preciso esperar hasta que se tiene plena consciencia de la existencia y de nuestro ser; no pueden ser los padres quienes lo decidan.

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