¿Conoces a la mujer que demandó a la iglesia universal? Necesitaba recuperar sus donaciones motivado a que tuvo una crisis personal.

Debes conocer todos los detalles de esta historia, así que presta mucha atención vas a quedar boca abierta.¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final…

Mujer Ganó Una Demanda A La Iglesia Universal

Imagen de bbc.com

La gaúcha Carla Dalvitt tenía inconvenientes financieros cuando empezó a frecuentar la Iglesia Universal del Reino de Dios hace once años. La pequeña tienda que tenía con su marido estaba con poco movimiento, y había múltiples posibilidades para abonar.

Más lo que aguardaba que representaba una salida para su crisis personal se terminó transformándose en una pesadilla, cuenta el día de hoy.

Carla afirma que fue coaccionada por la congregación religiosa a donarle todo cuanto tenía y terminó quedándose sin dinero, sin carro y mal hablada en la pequeña ciudad donde vive.

Ella asevera que cambió de opinión enseguida, mas que la iglesia se negó a devolver su donación. Fue cuando decidió entrar, al lado de su marido, con una acción judicial contra Universal pidiendo de vuelta los valores de los recursos y una indemnización por daños morales.

En dos mil doce, el conjunto religioso fue condenado a abonar una indemnización de veinte mil dólares y devolver el valor de una parte de los recursos que la gaúcha afirma haber donado.

La iglesia recurrió, y el caso se detuvo en el Superior Tribunal de Justicia (STJ), corte en el que el recurso de la iglesia fue negado en una decisión la semana pasada. Aún caben nuevas peculiaridades.

La Iglesia Universal del Reino de Dios no respondió a las preguntas elaboradas por el documental.

Mandó una nota diciendo que «el diezmo y todas y cada una de las donaciones recibidas por Universal continúan orientaciones bíblicas y legales, y son siempre y en toda circunstancia completamente voluntarios y espontáneos».

La gaúcha asegura que, aparte del gran perjuicio financiero, todos en la ciudad se enteraron del caso, lo que la dañó mucho. Ella acabó cerrando la tienda que tenía. Se quedó sin dinero, sin negocio.

«Por fortuna una persona de buen corazón  le dio un empleo de vendedora y, poquito a poco, fue reconstruyendo su vida.

Quien abrió mis ojos fue mi marido, me afirmó que Dios no iba a poner maldición en absolutamente nadie, que Dios no lo hace, y lleva razón «, afirma Carla.

Ella el día de hoy afirma pensar en Dios mas no tener más religión.

Vía 

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