Hoy te traigo la historia de la profesora Francisca Duarte de cuarenta y cuatro años. Esta mujer se ve muy normal, sin embargo lucha día a día contra en cáncer.

Pero su mayor problema no es la enfermedad, el problema que le roba el sueño es su situación económica, pues a causa de su enfermedad debe demasiado dinero. Quédate con nosotros hasta el final…

“La primera vez que me embargaron fue el último sábado de noviembre del año pasado»

Francisca recuerda ese día, tres hombres tocaron su puerta con cara de culpa. Ella y su hija ya hacían guardado en cajas los libros, discos y álbumes familiares.

La vecina le permitió guardar sus cosas, para evitar así que se las llevaran. Se llevaron: Comedor, refrigerador, lavadora, microondas, tostadora. Un juego de ollas, platos, cubiertos. Cremas, champú, un saco de dormir.

Pero, esto no fue todo la pesadilla apenas estaba empezando, luego de un mes la volvieron a embargar.

Francisca tiene un melanoma grado cuatro, debe unos cincuenta millones en gastos médicos, y aunque parezca injusto se va a ver obligada a pasar por esta situación durante los próximos tres años, al menos que congele la deuda.

Dolor Familiar

Todo comenzó en el dos mil catorce cuando descubrió que su carótida estaba llena de nódulos, allí comenzó el costoso tratamiento que le salvaría la vida. Luego de unos meses nada había funcionado así que viajo a Cuba para tratarse allí.

La doctora cubana que la trato le permitió comenzar a cuidar su vida con nuevos hábitos, dietas y reglas, por ejemplo el de dormir mínimo ocho horas diarias.

Luego de tres meses no quedaba ningún nódulo. Hasta el dos mil dieciseis Francisca estaba bien. Pero al llegar el dos mil diecisiete. En su cachete había salido un lunar, al realizarse la biopsia los resultados arrojaron Cáncer.

Francisca fue diagnosticada con un melanoma grado cuatro. Era hora de comenzar a hacer más exámenes.

Al poco tiempo la volvieron a operar. Francisca se quedó en la clínica durante varios días, las cosas empeoraban más y más.

Dos meses después le llegó la primera cuenta de la clínica, cuando fue con el seguro para que se hicieran responsables este se lavó las manos diciendo que había una preexistencia que Francisca no había declarado.

Francisca salió muy mal de la operación así que regresó a Cuba para intentar salvar su vida.

Poco a poco Francisca se recuperó, pero no tiene dinero para pagar todo lo que debe. Su historia demuestra las carencias del sistema.

Vía

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