¡Hola Amante de las historias! La llegada de un bebé a casa llena de alegría los corazones.

Esta pareja estuvo a punto de perder a su primogénito. Lee hasta el final esta historia para que conozca cuál fue la decisión que los Morris tomaron. Luego, compártela con tus amigos.

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El Amor Y La Fe Lo Hicieron Posible

Paul y Mhari Morris se sintieron felices cuando recibieron la noticia de que serían padres. 

Se reunieron en casa de los padres de Mhari para celebrarlo, ella era su única hija y les entusiasmaba mucho la idea de tener nuevamente un bebé en casa.

La barriga fue creciendo y nada les hacía más ilusión que organizar todo para la llegada de su primogénito.

Decoraron la habitación en colores pasteles combinados que serviría tanto si nacía hembra como varón, porque aún no sabían el sexo.

En la consulta de control de las 24 semanas, el doctor les preguntó que si ya habían decidido cómo se llamaría y Mhari, respondió:

– Si es hembra se llamará Melissa y si es varón… Jett.

El médico sonrió y les dijo:

– En 14 semanas, podremos dar la bienvenida a Jett.

Paul y Mhari estaban súper emocionados y se marcharon del consultorio, teléfono en mano, llamando a sus respectivos padres para dar la buena nueva.

Esa noche en casa mientras dormían, Mhari se sintió mojada. Estaba segura de no haberse orinado y despertó a Paul, sintiéndose muy asustada.

Fueron al hospital y allí les dijeron que había roto fuente. El médico  definió a su bebé, como un feto no viable que lo recomendable era terminar el embarazo.

Tanto Mhari como Paul, se negaron a  practicar un aborto. Pidieron que le hiciera cesárea y suplicaron que tratara por todos los medios de salvarlo. Paul habló con los ojos llenos de lágrimas y dijo:

– ¡Por favor doctor, queremos a Jett!

El niño nació. Era diminuto y no pesaba siquiera libra y media. Además, tenía dos agujeros en el corazón, ictericia y problemas respiratorios.

La atención que recibió este pequeño, hizo posible su increíble recuperación. Fue superando sus problemas y hasta pudo irse a casa, 3 semanas antes de lo previsto.

Sus padres aceptaron el reto que la vida les impuso y Jett también lo enfrentó como todo un guerrero. Estaban seguros de que con fe y amor, su bebé se salvaría; y así sucedió.

Hoy el médico se alegra de que los Morris no lo escucharan porque son una familia feliz, viendo crecer a su hijo.

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MP
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