¿Quieres ver como esta madre puede cambiar tu perspectiva de la vida? Ella expone cómo Satanás se roba a nuestras familias a través de cosas cotidianas.

Ella relata con sus palabras cómo ve su entorno desde el punto de vista religioso. Según ella, como nos sometemos a un constante estrés, haciendo que la oscuridad destruya lo que Dios ha creado. Quédate con nosotros hasta el final…

Dios favorece el amor, el tiempo juntos y se enfoca en cultivar las relaciones.

Ella observa su ámbito y se pregunta si sería muy difícil enfocarse solo en las cosas realmente importantes, ya que las triviales nos causan un estrés innecesario que termina por destruir el núcleo familiar sin darnos cuenta.

Estamos tan sumergidos en la inmensidad del Internet que solo salir a tomar aire es algo que hallamos inusual e innecesario.

La educación, con su creciente demanda, abarca la mayor parte del tiempo de nuestros hijos. Múltiples tareas que se complican en el tiempo familiar. Mientras que los padres estás muy agotados como para ayudar.

Están cansados ​​porque están dedicando cada vez más horas al trabajo para suplir el costo de la vida. Siempre, trabajando más para comprar más, pero apenas tenemos tiempo para disfrutar todas esas compras.

La pregunta es: ¿cuánto de nuestras «necesidades» son realmente eso? Ahorramos todo el año para unas vacaciones de una semana que nos dejan agotados y que necesitan un día libre de nuestros días libres.

Si tuviéramos que sumar la cantidad de tiempo que pasamos con nuestra pareja, es mucho menos de lo que invertimos en tareas que realmente no son vitales para nuestra existencia.

Te hace preguntarte si el divorcio es más prominente hoy porque se ha vuelto socialmente más aceptable, o podría ser porque estamos pasando menos tiempo disfrutando de la compañía de nuestro cónyuge.

Satanás nos quiere cansados, gastados y estresados…

Satanás está tomando todo lo que llamamos «normal» y se da cuenta de que en realidad está destruyendo la unidad familiar. Todos tienen un televisor en su habitación, un celular y un auto nuevo, pero nada de eso irá al cielo con nosotros.

Trabajamos arduamente para obtener posesiones materiales y abarrotarlos de ello, cuando deberíamos de enfocarnos es en encaminar a nuestros hijos hacia la vida eterna.

Cuando mis hijos crezcan y miren hacia atrás en la vida, quiero que tengan recuerdos del tiempo bien empleado, en lugar de lamentarse por el tiempo gastado.

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