¡Hola amante de las historias! A veces podemos sentirnos tristes cuando dañamos a un animalito, bien sea porque los pisamos sin querer o porque les damos algún alimento que no sea adecuado.

Pero cuando se es adulto es mucho más sencillo superar estas situaciones. ¡Quédate hasta el final para que conozcas el desenlace de la historia y No olvides Compartirla con tus amigos!


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El Niño Quería Que Las Hormigas Revivieran

En la medida que vamos creciendo nos hacemos más insensibles a muchos hechos y tratamos de no darle demasiada importancia.

En cambio, en nuestra niñez podemos mostrar una sensibilidad asombrosa. Nos podemos alegrar con los colores de una mariposa, con el sonido que emite un perro o con la luz de las luciérnagas.

En la niñez es común que entendamos con más facilidad que los animales son seres vivos que sienten, tienen emociones y necesitan cuidados.

Aunque esta actitud a veces no es reconocida por los adultos y poco a poco se empieza a perder el encanto. Haciendo que los niños sean más insensibles y menos interesados por la fauna que nos rodea.

Por suerte eso aun no le sucede a Freddy, un hermoso niño que se encontraba jugando con su carrito de juguetes cuando vio que en la tierra habían muchas hormigas.

Intentó acercarse porque le interesó saber qué estaban haciendo estas hormigas que corrían una detrás de la otra sin parar. Las veía con curiosidad y tenía muchas preguntas…

Aunque por accidente pisó a varias de estas hormigas con su carrito de juguetes. El niño las vio y empezó a llorar. Las intentó revivirlas pero nada se podía hacer por ellas.

Atrás había quedado la vitalidad con las que estaban andando de un lado para otro. Estas hormigas se hicieron chiquitas. El niño lloró aun más fuerte cuando agarró a una hormiga con sus pequeñas manos y ella intentó, sin éxito, caminar.

Parecía que sus patitas habían sufrido heridas.

Sus padres se dieron cuenta de que el niño lloraba y fueron a preguntarle qué pasaba.

Él les dijo «Las asesiné sin intención. Mami, haz algo por favor no quiero que mueran por mi culpa. Las hormigas solo estaban buscando comida». Las palabras le salieron entrecortadas por las lágrimas.

Sus padres le hacían ver que todo estaba bien hasta que el niño se calmó.

Luego, le dijeron que habla muy bien de su personalidad el hecho de que se preocupe por animalitos como las hormigas. Le dijeron que nunca perdiera esa hermosa capacidad de preocuparse por otros…

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YM
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