¿Dejarías a tu esposa por una mujer más bella? Este hombre se arrepiente de haber cometido ese error.

La vida se encargó de darle una enseñanza, no te pierdas los detalles de esta historia así que presta mucha atención.¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final…

La Vida Le Ha Dado Una Grandísima Lección

HOY, EXACTAMENTE UN AÑO DESPUÉS DE HABERLA DEJADO ME ENCONTRÉ CON LA MUJER QUE UN DÍA FUE MI ESPOSA.

Estaba bella, radiante; había adelgazado y no había señal de los rollos ni de la barriga.

El pelo suelto caía sobre sus hombros, un colorado brillante resaltaba sus preciosos labios sustanciosos y lucía un vestido que resaltaba su cintura, parecía haberse hecho solamente para ella.

No parecía el cuerpo de una madre de tres preciosos pequeños, mis pequeños.

Ahora estoy acá solo, recordando que esos kilogramos de más fueron a raíz del embarazo de nuestro último hijo.

La barriga flácida era pues se estaba recuperando de la gran barriga donde cargó por nueve meses los mejores regalos que la vida me ha dado.

La celulitis era por el hecho de que cambió el gimnasio para quedarse en casa cuidando de nuestros hijos, no tenía tiempo para peinarse todos y cada uno de los días, mucho menos depilarse, maquillarse o bien sacarse las cejas.

El poco tiempo del que disponía lo empleaba para mi al grado de olvidarse de sí. Acostumbraba a ponerse en segundo, tercer o bien cuarto plano.

Cambió vestidos por pañales, tenía los pechos caídos más estaba orgullosa de haber amamantado a su hijos hasta por un par de años, no utilizaba sostén por el hecho de que le era más simple nutrirlos de esa forma.

Y todavía de esta forma, después de toda la desbandada de cocinar, planchar y adecentar, sonreía y se veía feliz con su familia, para ella no había solamente perfecto.

El día de hoy les cuento esto, que se que es tener una mujer de veras en casa, que la dejé ir.

Lo arruiné todo, perdí a esa mujer; estúpidamente cambié la belleza real por una belleza de testera, mas aprendí la lección, me faltó entendimiento y agradecimiento, saber reconocer el valor que tiene ser ama de la casa.

Ahora está con el más pequeño de mis hijos, Benjamín, de apenas un añito; las otras dos ya son mayores y no le consumen tanto tiempo.

Valora compañero, pues una mujer de veras no siempre y en toda circunstancia tiene medidas perfectas, mas siempre y en todo momento tiene carácter.”

Vía 

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