La pandemia del coronavirus COVID-19 sigue cobrando más víctimas alrededor del mundo. Hoy conoceremos la triste historia de una pareja de Nueva Orleans. ¡Quédate hasta el final!

Natasha Ott pasó la última semana de su vida sintiéndose mal. El 10 de marzo le envió un mensaje a su novio Josh Anderson diciéndole que no se sentía bien. Tenía síntomas de resfriado y fiebre leve.

La mujer era trabajadora social en una organización que brindaba tratamiento para pacientes con VIH en Nueva Orleans.

Al día siguiente, 11 de marzo, se hizo la prueba de la gripe y el resultado fue negativo.

El 13 de marzo, Ott le comentó a su novio  que en la clínica donde trabajaba le dijeron que no era necesario hacerse la prueba del coronavirus “a menos que presentara fiebre alta”.

Pero los días siguientes lo cambiaron todo.

Estando en su casa, Natasha perdió el apetito y fue cuando se le realizó la prueba el COVID-19. Sin embargo, debía esperar 5 días para conocer los resultados.

Los últimos mensajes que recibió Josh decían: “Ya no quiero estar enferma. Simplemente no entiendo por qué todavía no me siento mucho mejor”.

Más tarde agregó: “Siento que algo está en mis pulmones”.

Cuando Natasha dejó de responder los mensajes, su novio Josh decidió ir a su casa. Pero al llamar a la puerta nadie respondió.

El corazón de Josh se paralizó, pues no estaba preparado para lo que vería.

“Fui por la puerta de atrás y la conseguí muerta en su cocina, escribió Josh.

Impactado y con el corazón roto, agregó: “Y ver a una mujer que sabía estaba llena de vida tirada en el piso, sin vida, fue devastador”.

Para sensibilizar a las personas, Josh Anderson culminó su publicación en Facebook diciendo: “Aprecia a tus seres queridos como si pudieras perderlos hoy, y hazles saber que los amas. El tiempo para bromear sobre el COVID-19 ha terminado”.

¡Comparte esta historia para seguir creando conciencia sobre esta pandemia!