¡Hola Amante de las historias! La historia de la humanidad está plagada de casos de zoofilia.

Especialmente, en zonas rurales es una práctica más común de lo que pudiéramos pensar, aún en estos tiempos. Lee hasta el final este artículo para que te enteres de lo peligrosa que puede resultar.

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Una Muerte Placentera

David Brown era un joven de 22 años de apariencia hasta cierto punto convencional, como cualquier otro muchacho de su edad.

Desde niño tuvo mascotas, que fueron desde canarios pasando por perros y gatos, hasta que al hacerse adolescente, se inclinó por los animales exóticos y tuvo un par de cobayas y también un hurón.

Un día consiguió una anaconda hembra que fue su fascinación y su sentencia de muerte.

David pasaba horas enteras con la anaconda colgada en su cuello. Le encantaba sentirla como se deslizaba por su cuerpo y lo apretaba.

Se obsesionó a tal punto con el reptil, que un día confesó a su mejor amigo que mientras más lo apretaba, se excitaba y que fantaseaba con intimar con la víbora.

En varias ocasiones su amigo le advirtió que no se le ocurriera hacer cosa semejante porque era muy peligroso y le pidió que le prometiera, que no  intentaría hacerlo.

El joven se rio y le dijo al muchacho:

– No te preocupes, estoy bromeando… Pero te juro que me encantaría tener esa experiencia.

Jonathan, el amigo de David se despidió de él y convino pasar buscándolo al otro día temprano para ir juntos a pescar.

A la mañana siguiente, Jonathan tocó la puerta y la madre de David abrió. Él le explicó que venía a buscar a su hijo. La madre le dijo que subiera y lo llamara.

El muchacho llamó a David y al entrar a la habitación, vio a su amigo desnudo y tendido en el piso rodeado por la anaconda.

Gritó a la madre de David:

– Llame rápido al 911, David se está muriendo.

David había penetrado a la anaconda y ella lo estranguló mientras tenía s3xo con ella. 

Las hembras anacondas son las dominantes en el apareamiento natural de esta especie. Generalmente, son de mayor tamaño que los machos y en muchos casos, practican canibalismo sexual.

A David no se lo comió porque no era de su especie pero sí lo sofocó hasta morir. Este joven fue presa de su obsesión y el no medir las consecuencias de sus actos, le costó la vida.

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MP
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