¡Hola amante de las historias! Hoy te traemos una historia que sin duda alguna te dejará boca abierta.

Parece graciosa pero lo que ocurrió se ha hecho viral en las redes. !No te la pierdas porque te encantará!.

Hay personas que afirman que bajo los efectos del alcohol se pueden hacer cosas sorprendentes.

Como es el caso de este hombre que escaló una montaña buscando su lugar de hospedaje. Conoce todos los detalles. ¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final… y no olvides contarnos tu opinión en los comentarios. 🙂

Un Hombre Ebrio Escala Una Montaña De 2400 Metros En Los Alpes

Imagen de elpais.com

Un hombre ebrio se pierde buscando su hotel y termina escalando una montaña de dos mil cuatrocientos metros. No es un chiste ni una gracieta.

Pavel, un turista estonio de treinta años, de vacaciones en una estación de esquí de los Alpes salió de celebración una tarde y tomo alguna copa de más.

Cuando pasaba el último transporte para su hotel, a las 7 y media, creyó que todavía le quedaba mucha noche por delante y siguió la fiesta hasta el momento en que cerraron los bares.

A esa hora no tenía otra alternativa que regresar a pie. Si bien estaba solo, a oscuras, llevaba mocasines y también iba abrigado solo con una americana.

La Compañía No Le Debió Parecer Gran Cosa Y Se Puso Manos A La Obra. Mas Echó A Caminar En La Dirección Contraria A Su Hotel.

En algún punto indeterminado debió dejar de pasear y empezar a escalar, por el hecho de que terminó superando una pendiente de cuatrocientos metros de desnivel para llegar a la cima de la montaña de dos mil cuatrocientos metros.

La orientación, la inclinación del camino o bien el frío no eran factores a tomar en consideración en ese instante. Siguió su periplo, extraño al hecho de que la nieve frente a él cada vez era más rebosante y el camino, más inclinado.

Al final del recorrido, halló un restaurant, el Igloo, subido sobre la pista Ventina, una cresta llena de nieve que hace ya tiempo se reservaba para competiciones de esquí en la estación de Cervina, y creyó que era su hotel.

Probó A Meter A Tientas La Llave En La Cerradura Y Pese A Que No Había Forma De Que Entrara, Logró Abrir La Puerta. Tomo 2 Botellas De Agua Que Halló En La Barra.

El estonio, pese a la confusión propia del instante, no cometió el fallo de desamparar las pistas batidas y consiguió pasear sin hundirse en la nieve. “Tuvo mucha suerte de no salirse de las pistas. Hubiese peligroso su vida”, festeja Nicoletta.

Al día después, el viajante volvió a subir al Igloo, esta vez en una cómoda motocicleta de nieve para darles las gracias la asistencia y la entendimiento y hacerse una fotografía con ellos para el recuerdo.

Fuente: elpais.com

“Nos obsequió una botella de vino de su país y nos contó riendo que se había hecho famoso”.