¡Hola Amante de las historias! La crítica existe y todos están sujetos a recibir alguna en cualquier momento. Por supuesto, que podemos aceptarla siempre y cuando sea constructiva.

No siempre sucede de esa manera y el ser humano ve las fallas en el otro sin examinarse a sí mismo antes. Lee hasta el final esta publicación y entérate por qué jamás debemos juzgar a los demás, sin reconocer los defectos propios. 

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Cuando Las Palabras No Son Mejores Que El Silencio, No Las Pronuncies

Ligia y Jesús son un matrimonio con 25 años de casados, tienen dos hijos que ya no están en casa porque estudian en otra ciudad. Ella es ama de casa, dedicada exclusivamente a sus quehaceres y Jesús, tiene un empleo estable que les permite vivir holgadamente.

Ligia después de los embarazos nunca recobró su figura y en varias oportunidades su esposo le ha sugerido hacerse una liposucción, pero ella no ha accedido porque le da miedo.

Una mañana mientras Ligia preparaba el café, Jesús se acercó a ella haciéndole cariños y le dio una nalgada. Ella lo miró y sonrió, mientras él quiso hacerse el chistoso diciéndole:

– Si te hubieras hecho la lipo, estarían más duras.

A Ligia no le agradó el comentario pero lo dejó pasar y guardó silencio. Ella sirvió el desayuno, comieron y al terminar, él le dio un beso y se marchó.

La mujer estuvo todo el día ocupada en sus labores

Jesús regresó del trabajo y todo en la casa estaba impecable como de costumbre. La mesa estaba servida y durante la cena, comentaron lo que cada uno había hecho durante el día.

Al terminar de comer y ya en la  habitación, Jesús se puso romántico y el ambiente comenzó a calentarse, pero Jesús no reaccionó como debía y con voz de fastidio, le dijo a Ligia:

– Si te hubieras hecho la liposucción que te dije hace tiempo, no pasaría esto. Pierdo el entusiasmo cuando te veo tan gorda.

Ligia se molestó mucho y le respondió:

– Ay, Jesús si te hubieras puesto la bombita como te dije hace mucho, no necesitaría que el cartero, el jardinero ni el lechero me hicieran servicio.

La crítica destructiva a nadie agrada. Fíjate que Jesús recibió una respuesta inesperada pero que lo puso en su lugar.

No culpes a los demás de tus fallas. No proyectes tus carencias en las personas que te rodean. Sé responsable, reconoce y asume tu error. Jamás olvides que la comunicación es fundamental en la pareja.

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MP
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