¡Hola amante de las historias! Hoy te traemos una historia poco conocida sobre el papa Juan Pablo II y su compasión hacia las personas sin techo.

Una historia memorable que hace notar el gran corazón de esta celebridad religiosa. Su humanidad es admirable.

No muchos tenían el conocimiento de este relato. Así que no te lo pierdas presta mucha atención.

No dejes de conocer todos los detalles. El corazón de este hombre no tiene comparación.¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final… y no olvides contarnos tu opinión en los comentarios. 🙂

El Papa Francisco No Es El Primer Papa En Tener Compasión Hacia Las Personas Sin Techo

En una nueva entrevista para una gaceta italiana dirigida por personas sin techo, Scarp de’ tenis, el papa Francisco narró una conocida historia contada en el Vaticano sobre el papa Juan Pablo II y un enigmático sin techo.

Como la historia quizás es menos famosa fuera de los muros vaticanos, acá la compartimos con nuestros lectores. Abajo está un pasaje de la entrevista.

Hay una historia conocida en el Vaticano sobre una persona sin techo, de origen polaco, que por norma general estaba en la Piazza Risorgimento en la ciudad de Roma.

Él no charlaba con absolutamente nadie, ni tan siquiera con los voluntarios de Cáritas que le traían comida caliente de noche.

 Solo Tras Bastante Tiempo Consiguieron Que Contar Su Historia

“Yo soy sacerdote. Conozco bien a su Papa. Nosotros estudiábamos juntos en el seminario”, afirmó .

Estas palabras llegaron a san Juan Pablo II, que oyó el nombre del sin techo, y confirmó que había estado en el seminario con él, y deseaba conocerlo.

Ellos se abrazaron tras cuarenta años, y al final del encuentro el Papa le solicitó al sacerdote, que había sido su compañero en el seminario, que oiga su confesión.

“Ahora es tu vez”, le afirmó el papa Juan Pablo II. Y el Papa se confesó con su compañero de seminario. Gracias al gesto de un voluntario, una comida caliente, ciertas palabras de consuelo y una mirada de bondad.

Esta Persona Fue Recuperada Y Reanudó Una Vida Normal

Que la llevó a volverse el capellán de un centro de salud. El Papa lo asistió. Efectivamente este es un milagro, un caso para decir que las personas sin techo tienen una enorme dignidad.

En la sede de la Curia de la ciudad de Buenos Aires, bajo una puerta entre las rejas, vivía una familia y una pareja. Yo los hallaba todas y cada una de las mañana en mi camino.

Yo los saludaba y siempre y en todo momento intercambiaba ciertas palabras con ellos. Yo jamás pensé en echarlos.

Fuente: es.aleteia.org