¿Te gusta el océano lo admiras en todos los sentidos?. Esta joven no le teme a estar inmersa entre tantas olas. Para cualquier persona seria un reto y además le causaría mucho miedo.

Ella se siente relajada y tranquila y percibe mucha paz mientras se encuentra en el mar. No te puedes perder su historia así que presta mucha atención.¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final…

Conoce al fotógrafo adolescente que no puede sentir miedo

Imagen de nypost.com

La joven de dieciocho años de la ciudad de Sydney nació con hiperplasia suprarrenal innata, una extraña afección que afecta sus glándulas suprarrenales y deja a su cuerpo inútil de generar adrenalina.

Sin temor, ha conseguido mucho en sus dieciocho años de lo que la mayor parte hubiese soñado, y tiene las fotografías para probarlo.

Nació con un inconveniente severo en el pie, le afirmaron a Shannon que jamás andaría, con lo que nadó en su sitio.

Sus pies estaban rotados internamente en los tobillos, lo que significaba estancias inacabables en el centro de salud cuando era niña: una vida de cirugías, inyecciones, sillas de ruedas, escayolas y sesiones de fisioterapia.

Mundos lejos de la paz que siente entre las olas.

El día de hoy, la intrépida fotógrafa se rinde a su sitio preferido, el océano, donde pasa horas flotando entre olas rompientes, aguardando atrapar la imagen perfecta, increíbles tomas del mar en su esplendor que exhibe en el mundo entero.

“El océano, para mí, es un sitio donde no existe solamente”, explicó Shannon a Whimn.

“Es una liberación de todo el drama y el agobio en la tierra.

“Puedo ir al agua con lo que creo que es una hora, y verdaderamente han sido 4. “No existe nada que se compare con el océano.

“Hay tanta libertad.

“Cuando era joven siempre y en toda circunstancia me afirmaron que no hiciese cosas peligrosas debido a las dificultades si me hería con seriedad.

“Ahora hago cosas que los pollos jamás han hecho, con lo que no puedo decir que escuché mucho”.

“La fuerza que tuve que aprender desde muy joven superando el CTEV definitivamente me ha empujado, pero también dificulta las cosas, como saltar de las rocas y volver a subir las rocas, así que al final se equilibra.

“A menudo, cuando hay un oleaje sólido que me motiva, pero si eso no es así, los niños me tratan como uno de ellos y no puedo elegir si salgo o no, saben que puedo manejarlo .

“Siempre es mejor cuando saltas y acabas de ver olas de 10-15 pies”.

Vía

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