¡Hola Amante de las historias! En 31 estados de Estados Unidos, la pena de muerte es la pena capital y son muchos los reos que mueren cada año siguiendo este procedimiento.

Antes de ser ejecutados, los presos tienen derecho a pedir la última voluntad, pero la que hizo el protagonista de nuestra historia, sin duda, se sale de lo común. ¡Quédate hasta el final para que conozcas el desenlace de la historia y No olvides Compartirla con tus amigos!

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Este preso pidió clemencia pero su petición no fue escuchada

J.W. “Boy” Ledford Jr fue acusado de homicidio en 1991 y condenado a muerte por asesinar a su vecino Harry Johnston de 73 años; el médico que le trajo al mundo y al que él decidió degollar sin razón alguna.

Ledford, sabía que le iban a ejecutar usando la inyección letal y era consciente de que la medicación que llevaba tomando durante años para combatir el dolor crónico que padecía podría interferir con el pentobarbital (componente que se usa para matar a los condenados) y que podría sufrir una larga agonía que podría demorarse durante horas.

Por eso, Ledford, solicitó ser fusilado por un pelotón, pero las leyes de Georgia (Estado en el que iba a ser ejecutado) no lo permitían. Así que su petición fue denegada.

Por otro lado, Ledford recurrió su pena en diversas ocasiones y por varias razones. Cuando Ledford asesinó a su vecino contaba con tan solo 20 años y eso es algo que los abogados de la defensa han tratado de usar como atenuante alegando que eres demasiado joven como para ser consciente de lo que estaba haciendo.

Además, la defensa ha alegado que Ledford sufría un ligero retraso mental que lo dificultaba para pensar con claridad. Pero a pesar de los esfuerzos de la defensa y de su última voluntad, el asesino fue ejecutado el jueves 18 de mayo de 2017 por inyección letal. Su agonía se alargó durante horas.

La pena de muerte es un tema muy controvertido que en Estados Unidos provoca enfrentamientos de todo tipo. Desde los defensores acérrimos de la pena capital que ven en el “ojo por ojo, diente por diente” una condena justa; hasta los detractores, que creen que este tipo de condena es inhumana además de incoherente.

Después de la ejecución de Ledford se multiplicaron las protestas de los detractores en Georgia, pero al parecer no sirvieron de nada porque las leyes no se han cambiado y continúan ejecutando a los presos de la misma manera. ¿Tú qué opinas? ¿Crees que este hombre recibió una condena justa? ¿Crees que deberían haber hecho caso a su petición?

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