¿Has oído hablar del milagro de San José? Aquí te traemos un bellísimo testimonio de primera mano bastante interesante que te gustará.

Existen historias que no nos cansamos nunca de contar, y esta es una de ellas. Quédate con nosotros hasta el final…

El milagro de San José

Pedro es un hombre que en cierta época del año recuerda un acontecimiento que lo marcó de por vida, de lo cual le gusta hablar y escribir. ¿Cómo olvidar el día en que fue salvado cuando menos lo imaginaba? Esta es su historia:

Dios siempre está pendiente de nosotros y nos ayuda de mil maneras, a veces hasta sin darnos cuenta.

En ese momento me encontraba muy afligido porque había invertido todo mi dinero en la publicación de un libro con el que tenía intención de ayudar a muchos. A través de mis palabras abrir corazones y dar esperanzas, pero no lograba vender ninguno.

Entonces, me dirigí al sagrario y oré: “¿Cómo pretendes que ayudé con estos libros si no llegan a nadie?”

Si pierdes la gracia, todo va mal. Con la gracia, todo es posible…

Al salir del oratorio me encontré con el Padre José y decidí confesarme. Luego, me dio una estampita de San José. El sacerdote me pregunta: “¿Eres devoto de san José?”, a lo que le respondo apenado: “Lo veo en los nacimientos cada diciembre”.

Me dice, “Tranquilo. Pide a San José que intervenga ante su Hijo. He dado este consejo a cientos de personas y ni una sola ha quedado sin ser escuchada por nuestro Padre san José”

Hice como me aconsejó y a la semana siguiente llegó un pedido enorme para exportar los libros. Días después una librería me hizo un encargo, luego otra en el Salvador, Costa Rica, entre otros.

De inmediato fui corriendo a la iglesia a contarle al Padre José, y nada sorprendido me dijo que ya sabía que El Santo me había ayudado.

“Ya ves, tenemos un gran intercesor en el cielo, El padre adoptivo de Jesús, a quien Él como a su madre nunca les negará nada”. Desde entonces promuevo como puedo su devoción.

No temas acudir a san José. Dile que hable con su hijo Jesús, que interceda por tus necesidades. San José te escuchará.

Milagros como estos me ayudan en la vida cotidiana a caminar con menos miedos, fatigas, incertidumbres. Cuando flaquea mi fe, lo recuerdo y de inmediato me doy cuenta que no hay motivos para dudar.

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