¿Qué te parece ir a recibir un premio a Dubai y que cuando regreses te descuenten del sueldo los días no trabajados? Un hecho algo injusto que ocurrió en Argentina y que causó conmoción en las redes.

La directora de una escuela para adolescentes de diferentes discapacidades fue galardonada con el premio Global Teacher Prize. Al regresar, el Ministerio de Educación le descontó del sueldo los días que estuvo ausente. Quédate con nosotros hasta el final…

Luego de viajar a Dubai para recibir un premio por su gran labor, le descuentan su sueldo por su ausencia.

Silvana Corso dirige una escuela llamada Media Número Dos Rumania, donde asisten mayoritariamente muchachos del barrio Padre Carlos Mugica, antes llamado Ejército de los Andes, en Ciudadela.

Su noble labor radica en la integración de chicos con discapacidades de manera que no dejen sus estudios.

Le descontaron los días que estuvo en Dubai, que fueron cuatro, más cuarenta horas de vuelo, y causó conmoción en las redes sociales, por lo que el Ministerio de Educación para calmar los ánimos dijo: se trató de un «error», en este caso «administrativo».

Pero la Institución anunció que será subsanado. «Le vamos a devolver el dinero, de ninguna manera se le va a descontar».

En la escuela que dirige Corso acuden un promedio de setenta chicos con diferentes necesidades y tipos de discapacidad.

Hay adolescentes con parálisis cerebral, síndrome de Down, trastornos del espectro autista, esquizofrenia y espina bífida que están integrados junto con los quinientos treinta alumnos de la escuela.

Si bien al final la directora Corso no logró ganar el primer premio, es la tercera argentina que ha logrado estar entre el grupo de los cincuenta preseleccionados, cosa que es un gran logro de por sí, ya que se postulan a más veinte mil colegas de treinta y siete países.

En una entrevista dada por la directora Corso, contó cómo se originó el proyecto: «Alberto Lamota fundó la escuela en mil novecientos noventa. Él planteó los disparadores de la imaginación, que en esta escuela vamos a mostrarles que ellos pueden.

“El trabajo social es muy fuerte. Nuestros chicos no se quieren ir de la escuela. Nuestro trabajo principal es primero y segundo año, en primero es donde les vamos dando las herramientas de una nueva cultura.

Todos ellos aprenden a valorar, encuentran que todos tenemos algo para aportar en esto y no se quedan con la discapacidad como un déficit, no miran al compañero como algo diferente  sino con todo el potencial que tiene para dar dentro de la escuela».

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