Luego de conocer esta historia vas a a tener una bonita reflexión. Esta madre estaba con sus hijos observando una pareja de ancianos que la hizo pensar en infinita cosas acerca de su vida y la de sus hijos.

Muchas veces no apreciamos esos instantes que nos hacen ver e ir más allá de lo que nuestros propios ojos ven.¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final…

La pareja de ancianos sorprende a la madre de tres hijos

Anna Strode recibió un poderoso recordatorio de esta realidad merced a un comentario hecho por una pareja de ancianos mientras que estaba con los 3 hijos, los gemelos Lachie y Sammy, de dos años, y Madi, de cinco meses.

«Fueron los mejores días de nuestras vidas». Oí a un señor, que debía tener más de ochenta años, murmurarlo a su esposa mientras que me bajaba para recoger el vaso con leche que mi hijo cayó al suelo de la cafetería.

Lo primero que pensé cuando vi el vaso escapar de la mano de Lachie fue «nuevamente no!».

Estaba sola con Madi presa en el carro, gruñendo por estar fatigada, Lachie llorando por la leche vertida y Sammy corriendo tras el mostrador cara la cocina. La mitad de mí deseaba reír, mas la otra mitad deseaba sentarse, llorar y chillar, «me asistan, estoy exhausta y no puedo ser MADRE el día de hoy!».

Entonces oí estas 8 palabras que cambiaron todo: «Fueron los mejores días de nuestras vidas». Me volví, sonríe y le pregunté: «¿De veras ?!». Y y la señora sacudieron la cabeza de forma positiva, y afirmó «Los mejores de lejos».

De pronto, el caos a mi alrededor no parecía tan doloroso o bien frustrante. Quisiese congelar aquel instante, puesto que percibí que un día mis bebés van a crecer y tener sus bebés y no van a necesitar de mí.

Me percaté de que un día yo y Rhett vamos a estar sentados en una cafetería observando a jóvenes madres y padres con sus bebés y deseando que los nuestros no hubiesen crecido tan veloz.

Estas ocho palabras se repiten en mi cabeza desde el momento en que las oí hace un par de días pues son verdaderas!

Las riñas, las pataletas, despertar cien veces a lo largo de la noche, dividir la cama, tener la casa desorganizada, la cantidad  de ropa para lavar y el incesante agotamiento

¡Un día vamos a sentir falta de todo! Claro que estos días pueden ser duros y desafiantes, mas apuesto un millón de dólares americanos que van a ser los mejores días de nuestras vidas.

Vía 

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