¿Conoces lo que hicieron estos evangélicos para ayudar a damnificados? Construyeron doscientas casas para personas que perdieron sus hogares.

Una misión evangélica que lleno de amor a toda una comunidad, no te pierdas los detalles te va a encantar saber esto.¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final…

Construyen 200 casas para damnificados, ellos aportan material y mano de obra

Un conjunto de ciento cinco menonitas evangelistas asisten a damnificados; los beneficiados: personas de la tercera edad y con discapacidad.

En la explanada de la Iglesia de San Crispín, en la Sexta Sección de esta población zapoteca del Istmo de Tehuantepec, está montado un campamento que podría pasar como de los afectados del seísmo, mas es todo lo opuesto.

Pertenece a una misión evangélica de menonitas de tres estados del país que llegó “por un llamado de Dios” a construir casas temporales a los ancianos y personas con discapacidad que perdieron su patrimonio.

Enrique Voth, organizador de la misión de ciento cinco menonitas de Chihuahua, Zacatecas y Tamaulipas, atiende, todo el día, en el campamento a los ciudadanos de Ixtaltepec que necesitan de una residencia temporal.

Asegura que no puede contestar a todos pues solo tienen programado construir, en veinte días, doscientos casas prefabricadas de láminas.

Las cuadrillas de trabajadores empiezan a las siete de la mañana y concluyen cerca de las seis de la tarde. Una residencia la edifican diez personas en una jornada sin parar. Comen hasta el momento en que acaban.

El proceso para construir el hogar es aplanar la tierra o bien ponen una base de arena y múltiples ladrillos; sobre eso levantan la estructura para después ponerle puertas y ventanas.

La llegada de los menonitas a este pueblo zapoteca se debió “al llamado de Dios”, o bien cuando menos de esta manera lo cree y repite Voth.

“Dios hizo el seísmo, Dios nos charló, Dios afirmó que vinieramos acá para asistir a la gente, todo es obra de Dios. Los que estamos acá no nos conocemos, acá nos vimos por vez primera para ayudar”, explicó.

Los adjudicatarios de las casas son ancianos y discapacitados; reciben la visita de los supervisores para comprobar que verdaderamente precisan una de las residencias de cuarenta y cinco por seis metros.

 

Vía

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