¡Hola! Te aseguro que cuando veas el video de esta abuelita, sabrás porque se volvió completamente viral dentro de las redes.

Una abuelita quiso revivir su niña interior y decidió tocar una puerta y salir corriendo mientras que su hijo se dedicaba a reír y a grabarla.

La buena noticia es que cuando hayas terminado de ver toda la información sabrás que aunque pasen los años, siempre debemos llevar un niño dentro.

¿Quieres saber de qué se trata? Mira hasta el final… y no olvides contarnos tu opinión en los comentarios. 🙂

“Toca el timbre y corre”

Una anciana de ochenta y dos años fue captada jugando a tocar la puerta de los vecinos y correr en la Ciudad de Dublín, capital de Irlanda. El inusual episodio se ha vuelto viral en la plataforma YouTube.

La mujer de avanzada edad, identificada como Olive Smyth, llamó a la puerta de una casa en la localidad de Stoneybatter. Estuvo acompañada por sus familiares, quienes compartieron la escena en YouTube.

La protagonista del vídeo, conforme usuarios de YouTube, retornó al sitio donde creció para divertirse de una forma especial.

Smyth sonrió y se mostró tenuemente abochornada tras su travesura, conforme se aprecia en YouTube.

Las imágenes fueron publicadas a fines de dos mil quince y cuenta con miles y miles de reproducciones en la red social de videos.

Debemos recordar que esto era una de los retos o juegos que la mayoría de los niños pequeños tenían, en ese momento era total adrenalina ya que si te pillaban seguramente habría problemas.

Es algo que casi todas las personas hicieron o siguen haciendo para poder divertirse y molestar un poquillo. La señora Olive pese a su edad quería recordar aquellos buenos tiempos y la verdad es que nada la detuvo para que lo lograse.

Muchísimas personas se han reido de dichas imágenes y la consideran sin duda algo más tierno que travieso, ya que no siempre vemos a personas de esta edad realizando este tipo de actividades.

Fuente: elcomercio.pe

No dejes nunca que la edad sea una limitante para realizar las cosas que te gustan. ¡Es un proceso normal de la vida y hay que aceptarla!